lunes, 22 de marzo de 2010

El arte sacro de Rodilla, exponente de la Semana Santa de Alzira


por Ventura García/ Melilla. Diario SUR, 22 de marzo de 2010


El imaginero es autor de una escultura que procesiona cada año la Hermandad de Caballeros de Cristo Crucificado en la Agonía

El artista valenciano que dejara su impronta en Melilla durante los años veinte repartió por todo el levante español un amplio legado sacro

Algunos historiadores consideran que Vicente Rodilla se presentó al mundo como artista durante su breve estancia en la ciudad, un periodo de muy pocos años que el valenciano cerró tras haber cumplido con la patria, contraído matrimonio y tenido un hijo que hoy en día se afana por conservar la memoria de su padre. En Melilla dejó una serie de placas, varias esculturas y un mapa en relieve de la geografía española que hace unos meses volvió a ver la luz tras medio siglo de oscuridad.

Cuando Rodilla regresó a su tierra, su carrera como artista fue evolucionando año tras año hasta alcanzar una notable fama y un merecido reconocimiento. La Iglesia se convirtió entonces en uno de sus más importantes clientes y el arte sacro en una de sus especialidades. Sus imágenes se procesionan aún en varios pueblos del levante español, sus mosaicos en relieve decoran todavía las paredes de algunos templos. Y es que su catálogo de obras es tan amplio como interesante, tan extenso como variado.

Cristo
Una de las imágenes talladas por Rodilla que en mayor medida ha trascendido a su autor, es la del Cristo Agonizante. La escultura, creada a tamaño natural costó 17.000 pesetas de la época y fue bendecida en el templo de San Juan el domingo 23 de marzo de 1956. Dos personalidades del lugar, don Lisardo Piera Rosario y su esposa, doña María Virtudes Muñoz, apadrinaron el solemne acto.
La Hermandad de Caballeros de Cristo Crucificado en la Agonía, que cuenta en la actualidad con 346 hermanos, es la que procesiona esa imagen de Rodilla por las calles de Alzira. Esta institución fue fundada el primer día de febrero de 1955 por un grupo de jóvenes que pertenecían al movimiento de Acción Católica de la Parroquia de San Juan Bautista. Sin embargo, aquel año no contaban aún con la talla y procesionaron una estampa del Cristo de Limpias.

La Hermandad se caracteriza por su talante profundamente austero y penitencial; su norma es guardar un riguroso silencio y se precia de haber sido la primera e disponer de banda de tambores y timbales. Once años después de su fundación, empezó a acompañar sus procesiones de siete cruces de madera con pendón negro y pergamino; cada una de ellas muestra las leyendas correspondientes a las siete palabras que Jesús pronunció en su agonía.
Tanto el traslado de la imagen titular, que se completa el Miércoles Santo desde su capilla de la Parroquia de San Juan hasta la Iglesia de Santa Catalina, como la procesión general del Santo Entierro, concitan a cientos de personas, de devotos de una talla nacida de las manos de Vicente Rodilla Zanón.
San Fernando
Los historiadores aún tratan de seguir la pista a la imagen de San Fernando que el artista labró prestando el servicio militar en el Regimiento de Ingenieros de Melilla. Es una de las obras firmadas por el valenciano de las que hay constancia en los escritos de la época y una de sus primeras aportaciones al arte sacro. También alguna de sus placas se erige tras el Cristo que se conserva en el acuartelamiento de la Legión.

viernes, 12 de marzo de 2010

Historiador: Vicario Miguel Acosta

Don Miguel Acosta: cura y erudito melillense

Juan Díez Sánchez
( de la Asoc. de Estudios Melillenses )

Doctor en Teología, Miguel Acosta Algarra nació en Nerja, provincia de Málaga en el año 1861 y falleció en nuestra ciudad el 20 de enero de 1926. Fue vicario eclesiástico en Melilla, promoviendo aquí la construcción de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Hombre culto, estuvo muy interesado por conocer y divulgar la historia de nuestra ciudad, siendo por ello nombrado miembro de la Academia de la Historia. Catedrático de Latín, además ejerció de profesor de esta asignatura.

Miguel Acosta

Calle
Proclamada la II República, Rafael Fernández de Castro y Pedrera, Cronista Oficial de la Ciudad, en un revanchista cambio general de denominaciones de calles de nuestra localidad, logró que la antigua calle de la Iglesia, en el Pueblo, llevara a partir de entonces y hasta el día de hoy, al menos el nombre de un vicario: Miguel Acosta, en reconocimiento a la figura de éste insigne y adnegado religioso.
De forma inexplicable, en 1918 y cuando concluían las obras de sus desvelos, la construcción de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Miguel Acosta se trasladó a Ceuta, para ocupar el cargo de canónigo en su Catedral.

Gran historiador
A pesar del innegable protagonismo, relevancia de Miguel Acosta en la Melilla de comienzos del siglo XX, su figura sigue olvidada, ignorada debido seguramente a su carácter sencillo. Hombre desprendido, creemos que sus notas debieron quedar en el archivo de la Iglesia para fácil consulta y “copia” de cualquier persona interesada. No obstante, conocemos que colaboró en la prensa local con artículos divulgativos acerca de la historia de nuestra ciudad y su ayuda fue decisiva para que el también historiador Gabriel de Morales diera a la luz su obra “Efemérides y Curiosidades. Melilla, Peñón y Alhucemas”, impreso en los talleres de “El Telegrama del Rif” en el año 1921.
En este libro y después de que no alertara nuestro antiguo compañero en Estudios Melillenses, José Luis Blasco. Tras una rápida pesquisa, no exenta de dificultad al ser escasos los textos conocidos del erudito canónigo, hemos encontrado como gran parte del texto que Gabriel de Morales plasma acerca de la voladura del fuerte de Santiago, efemérides que tuvo lugar el 26 de febrero de 1676, coincide con lo escrito por Miguel Acosta y luego divulgado por el mismo en la publicación “Micro”, revista semanal infantil número 1 de 6 de marzo de 1925. En ella el indicado J. Acosta expresa : “ A cantar sus glorias ( de Melilla ) consagramos esta página, valiéndonos para salir airoso de la noble empresa, de la abundosa erudición histórica del canónigo don Miguel Acosta, suyas son las notas que hoy damos y otras que iremos publicando en sucesivos números”.


Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús
Francisco Carmona
Nuestro amigo y maestro, hace algunos años desaparecido, a través de las páginas del dominical “La Voz” ,de fecha 9 de enero de 1994, en el artículo titulado ¡ Aquellas inolvidables celebraciones regionales !, nos evocó la construcción de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, y por ende el relevante papel de quien fuera su eficaz segundo promotor: Miguel Acosta. Así don Francisco Carmona Pachón ( Melilla, 1930 – Alicante, 2004 ), escribió : “La Iglesia del Llano, como se la llamó en un principio, comenzó su construcción en 1900. Su promotor fue el vicario D. Eduardo Alvendín Carrasco, que contó para ello con el producto de la venta de unos huertos, propiedad de la iglesia, situados en el Mantelete exterior. Además de la recaudación de unas rifas y festejos organizados al efecto.
Con toda solemnidad, se colocó la primera piedra de la iglesia el día 8 de diciembre de 1900. Los recursos económicos se agotaron prontamente y la obra quedó paralizada durante once años.
Las constantes gestiones del nuevo vicario D. Miguel Acosta, dieron como resultado que el Ministerio de Gracia y Justicia emitiera una Real Orden, con fecha 5 de febrero de 1912, por la cual se aprobaba el proyecto de terminación de las obras de la iglesia, concediéndose 30.000 pesetas para ello.
Las obras dieron comienzo en mayo de 1913 y hubo necesidad de derribar todo lo que se había construido anteriormente , ya que se encontraba en un total estado ruinoso. Estas nuevas obras no pudieron finalizarse por falta de recursos y quedaron abandonadas durante cuatro años más.
Por fin, por la Ley de mayo de 1917, se concedió un crédito para acabar la obra que estuvo dirigida por el arquitecto D. Fernando Guerrero Strachán.
La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús fue bendecida en la Navidad de 1918”


Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús

Silueta
El gran periodista José Ferrin Fernández, redactor jefe del diario “El Telegrama del Rif” fallecido a la edad de 62 años el 18 de julio de 1933, dedicó unos versos a Miguel Acosta en su obra editada en 1905 y titulada “Siluetas rimadas”. Unos ripios acerca de personalidades melillenses que anteriormente habían sido alumbradas en el periódico “Nuevo Diario de Málaga”.
Ferrin en ella enalteció a nuestro vicario, al calificarlo de virtuoso, gran orador y bondadoso. Una composición poética que por su relevancia reproducimos a continuación:
Don Miguel Acosta
Cura párroco
Cumple a las mil maravillas
su sagrado ministerio,
pues comprendiendo el espíritu
liberal que en este pueblo
ha reinado casi siempre
por causa del elemento
militar que en él impera,
procura, con gran acierto,
dar al César lo que es suyo
sin menosprecio del clero.
Sacerdote virtuoso
y orador de grandes méritos,
ocupa el puesto de Párroco
en nuestro único templo,
y a su acierto y voluntad
influencia y buen deseo,
se debe principalmente
el entusiasmo sincero
que aquí existe por el culto
religioso en todo tiempo.
De carácter bondadoso,
predica con el ejemplo
la caridad sacrosanta
y a sus súplicas y ruegos
se han formado Asociaciones
con el exclusivo objeto
de socorrer al que sufre
de la desgracia el asedio.
Bajo otro punto de vista,
es decir, en el terreno
de los hombres que sin tregua
trabajan con gran esfuerzo
por regenerar la Plaza
engrandeciendo este pueblo,
Don Miguel tiene un lugar
honroso como el primero.
Con sacerdote tan digno
y de tan amplio criterio,
no es cosa extraña que cuente
la Religión con adeptos:
Jesús, aún siendo quien fue,
Predicó con el ejemplo”.
Finalmente, y para aproximarnos a la escurridiza obra de Miguel Acosta, recogemos uno de su textos, el publicado en la primera página del diario nacionalista local “Melilla Nueva”, en la tarde del 20 de marzo de 1919.


Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús

“Melilla después del sitio
No fueron fácilmente acogidas las proposiciones de paz hechas a las autoridades de Melilla por el Sultán de Marruecos el 16 de marzo de 1775. Cuando Carlos III tuvo conocimiento de ellas, respondió con entereza que no firmaría tratado alguno, mientras Mohamed ben Abdelah, no ofreciera garantías de cumplir con la fidelidad debida los nuevos compromisos que había de contraer. La experiencia de lo acaecido con el tratado de 28 de mayo de 1767, justificaba la actitud resuelta de nuestro Rey. Pero, al fin, después de laboriosas gestiones, firmóse un nuevo tratado de paz por el Conde de Florida-blanca y Sidi Mohammed ben Otman, por el cual el Emperador concedía a España, grandes ventajas comerciales y el uso de la ciudad y puerto de Tánger a favor de españoles y franceses y en perjuicio de Inglaterra, con la cual nos hallábamos entonces en abierta hostilidad. En testimonio de la sinceridad de su palabra, el Sultán nos prestó su ayuda en el sitio de Gibraltar y arrojó del Imperio al Cónsul y a todos los súbditos británicos. Carlos III, correspondió a aquellas atenciones enviando una misión extraordinaria, que bajo la presidencia de don Francisco Salinas y Moñino, embarcó en la fragata Santa Lucía, que había prestado sus servicios durante el sitio de Melilla, para ofrecer al Emperador valiosos regalos.
¡ Lástima grane que en aquel tratado de paz no se hubiese estipulado devolver a Melilla su antiguo campo exterior, como se hizo en Ceuta en 1781 ! . Bien fuera porque las reconstrucción de los derruidos fuertes de San Lorenzo, Santiago, San Francisco, San Marcos y Santo Tomás, exigían cuantiosos gastos y aumento de guarnición, o bien ( y esto es lo más probable ) que Carlos III no estaba resuelto aún a conservar las plazas de Melilla, el Peñón y alhucemas, en vista del informe poco favorable que había emitido la Comisión nombrada al efecto en 1772, ello es que, después de los luctuosos días del sitio, los moros conservaron sus posiciones ventajosas de Tarara ( San Lorenzo ) donde tenía emplazada una batería y las de la orilla derecha del Río de Oro, que entonces desembocaba por la actual Plaza de España.
El paraje que hoy ocupa el grandioso Parque de Hernández y la parte inmediata del barrio Reina Victoria, era precisamente el sitio donde el enemigo tenía sus ataques, para desde ellos acechar la ocasión y momento de arrancar la vida a nuestros valientes soldados.
Después de la derrota que sufrieron en el sitio, los moros fronterizos permanecieron tranquilos durante el resto de aquel año 1775; pero en el 76 mostrábanse inquietos y obligaron al regimiento de Aragón a hacer actos de presencia, y a partir de 1777, reanudaron las agresiones que ha tejido en todo tiempo la historia de Melilla. La primera de ellas ocurrió el primero de julio de dicho año y constituyó una sorpresa de las más villanas y sangrientas que hasta entonces habían cometido.
Eran poco más de las cinco de la mañana cuando los soldados salieron a hacer la descubierta por la puerta del campo, cerca del fuerte de Santa Bárbara. Allí como de costumbre, aguardaban los moros la hora de entrada para vender sus mercancías. Algunos de ellos se adelantaron hasta la misma puerta y se pusieron a conversar amistosamente con los hortelanos, pidiéndoles calabazas y otras hortalizas: el cabo de la cabila también departía con el Ayudante Mayor de la Plaza, don José Naranjo. De repente, un moro se abalanza sobre un soldado pistola en mano, lo mata, casi lo degüella, y al punto se arrojan más de sesenta moros armados sobre nuestra gente, mientras otros agredían los descubridores. Pronto se repuso la fuerza de aquella sorpresa; pero entre tanto nos hicieron tres muertos, que fueron Cristóbal Ramírez, Martín Hidalgo y Francisco Ruiz, los tres desterrados y soldados voluntarios de la compañía fija de don Antonio Manso. Sus cadáveres no pudieron rescatarse hasta la noche y eso a fuerza de armas.
También resultaron tres heridos graves, Antonio Herrero, Antonio Estevez y Antonio Delgado, de la compañía de don José Naranjo, y que murieron en los días 12, 13 y 19 del mismo mes, respectivamente.
Otros muchos hechos suceden por aquella época, pero solo citaremos uno, no sólo por tratarse de un hijo de Melilla, sino porque demuestra la osadía que de nuevo iban adquiriendo nuestros seculares enemigos.
En el año 1779, los moros habían emplazado otros ataques a la izquierda de la desembocadura del río, o sea hacía lo que hoy se llama Paseo del General Macías o Muro X. Para descubrirlos y poderlos combatir, embarcaron algunos técnicos en una lancha comandada por don Migue Zazo, capitán graduado y teniente de una de las compañías fijas. Los moros observaban la salida, y cuando tuvieron la embarcación al alcance de nuevos parapetos escondidos entre cañaverales, hicieron una descarga sobre ella; una bala dio en la frente de D. Miguel Zazo y cayó muerto en el acto. Así acabó su vida uno de los más bravos oficiales, que tanto se habían distinguido durante el sitio por su valor y arrogancia.
MIGUEL ACOSTA
Académico C. de la Historia”.

viernes, 26 de febrero de 2010

Escultor Vicente Rodilla en Melilla ( 1 )




Vicente Rodilla, autor del mapa en relieve de España

Juan Díez y José Marqués
( de la Asociación de Estudios Melillenses )

En las semanas pasadas el hallazgo del mapa en relieve de España, en el transcurso de los trabajos iniciales de rehabilitación del Parque Hernández por la Ciudad Autónoma, ocupó lugar preferente en la información local. Haciendo confiar a muchos en la posibilidad de su restauración y disfrute de nuevo por los melillenses. Más, pronto esta ilusión desapareció al comprobarse por los técnicos que el mapa era irrecuperable.
Una contrariedad que no es suficiente impedimento para que desde estas páginas divulguemos la importancia de este singular mapa en relieve así como la figura de su autor, Vicente Rodilla. Excepcional escultor que mediado los años noventa del pasado siglo tuvimos ocasión de estudiar gracias a las páginas de “El Telegrama del Rif” y testimonio de sus hijos Vicente y Encarna. Con quienes recientemente hemos vuelto a hablar.
En Melilla
Del conjunto de artistas escultores que han trabajado y dejado parte de su obra en Melilla destaca Vicente Rodilla, el cual permaneció entre nosotros entre los años 1923 y 1929. Tras venir para cumplir como soldado de Ingenieros.
Vicente Rodilla Zanón nació en el pueblo valenciano de Siete Aguas en el año 1901, aunque muy joven marchó con su familia a vivir a Valencia capital, donde contando trece años comenzó su carrera artística como aprendiz en el taller de Ponsoda, más tarde tuvo como maestro a Julio Benlloch. Y pronto, luego de haber cursado estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, con dieciocho años se independizó, para poco tiempo después, en 1923 venir a Melilla para cumplir el servicio militar con destino en la Comandancia de Ingenieros.
En nuestra ciudad rápidamente se dio a conocer y gracias al interés del coronel Andrade comenzó a impartir clase como profesor de Modelado y Vaciado en la Escuela de Artes y Oficios.
Tuvo domicilio en Melilla en el número 14 de la calle General Aizpuru y realizó un buen número de obras, algunas de las cuales a continuación detallaremos. Aquí contrajo matrimonio en 1927 con Encarnación Garrido Baena y le nació su primer hijo, de nombre Vicente Antonio.
Finalmente en el verano de 1929 y tras haber permanecido seis años entre nosotros, abandonó Melilla coincidiendo con la magna Exposición de Barcelona y para instalarse en Valencia capital.

Mapa en relieve
El recientemente encontrado mapa de España en relieve, junto a la pista de patinaje del Parque Hernández. Fue construido en el año 1924 formando parte de un conjunto de obras destinadas más que a embellecer, a transformar en un pequeño parque de atracciones esta zona dedicada hasta entonces a jardines y espectáculos. Con la finalidad de que los visitantes además de pasear pudieran entretenerse contemplando algunos animales e incluso repasando Geografía.
El Parque Lobera en la actualidad ofrece un aspecto similar al que se pretendió para un extremo del Hernández a mediados de los años veinte del pasado siglo.
La Junta de Arbitrios, entidad que ejercía las funciones de Ayuntamiento en Melilla, encomendó al ingeniero Palanca la redacción de un proyecto destinado a revitalizar un extremo del Parque Hernández, el que hace esquina entre las actuales Avenida de la Democracia y calle Luis de Sotomayor. Proyecto que comenzó a tomar cuerpo en la primavera de 1924, para finalizar pocos meses después, coincidiendo con los tradicionales festejos patronales en honor de la Virgen de la Victoria. Siendo en la noche del domingo14 de septiembre cuando tuvo lugar la ceremonia de inauguración de las nuevas instalaciones, consistentes en: un estanque, una pajarera, jaula para monos, pista para patines, y lo más novedoso, un mapa de España en relieve que fue calificado por la prensa como “excelente” y que venía a poner Melilla a la misma altura que otras grandes capitales españolas cuyos ciudadanos gozaban de representaciones similares.
Este mapa en relieve fue la atracción que más interés despertó, siendo su autor el joven Vicente Rodilla, escultor y profesor de Artes Plásticas de la Escuela General y Técnica.
El mapa de España en relieve sería ocultado de la vista de los melillenses hacía el año 1950, después de transcurridos veinticinco años de su inauguración y seguramente por su grado de deterioro así como resultar un estorbo en Ferias, cuando su aledaña pista de patines se utilizaba como pista de bailes.
Mapa confeccionado con la ayuda de Manuel Aguilera, Director de la Escuela de Artes y Oficios. De aproximadamente treinta y seis metros cuadrados y protegido por una pequeña verja, disponía de agua. De forma que al ser abierta una llave de paso, esta agua discurría por los ríos del gráfico. Algunos años después este artístico mapa se ocultó de la vista de los melillenses y fue cubierto por una capa de arena a fin de preservarlo al futuro, y otra de hormigón para igualar la superficie con la del resto del Parque.

Escultor Vicente Rodilla en Melilla ( 2 )







Escultor Vicente Rodilla en Melilla ( 2 )






Placa del Barrio General Sanjurjo




A raíz de de un banquete de confraternización periodística en honor del general Sanjurjo, celebrada en octubre de 1925 en el entonces merendero de moda “El Cañizo” enclavado en el Barrio del Hipódromo. Al terminar el almuerzo los asistentes fueron invitados a visitar los salones del “Club Melilla”, donde su presidente, Sr. López Sánchez informó de la idea de solicitar otorgar el nombre del general Sanjurjo al Barrio.




Iniciativa que enseguida prosperó, el Municipio aprobó el cambio y al mismo tiempo encargó al mejor escultor de Melilla, Vicente Rodilla la realización de una placa con la nueva denominación. Y antes de que transcurriera un año de la puesta en marcha de la iniciativa, con ocasión de las fiestas anuales del Barrio, en honor de su Patrona la Virgen del Carmen, 16 de julio de 1926 y dentro del programa de actos de esa jornada se procedió al solemne descubrimiento de la placa homenaje de los vecinos del Barrio, gente humilde en su mayoría, al Caudillo victorioso de la Guerra de Marruecos: José Sanjurjo.




Para tal memorable ocasión se levantó una tribuna a la entrada de la calle Méndez Núñez y tras el discurso de rigor se descubrió la artística lápida mientras una banda de música militar interpretaba la Marcha Real. Para a continuación el general Aldave vitorear a España, al Rey y al Ejército.
El diario melillense “El Telegrama del Rif” a la mañana siguiente informaría a sus lectores del evento en los siguientes tonos: “ Acontecimiento simpático y patriótico… que pone de relieve el sentimiento de imborrable cariño… por el laureado general…” Y con respecto a la placa expresaría los siguiente: “Constituye una verdadera obra de arte contribuyendo a aumentar el prestigio que como escultor goza el Sr. Rodilla. En el centro aparece el busto del general Sanjurjo, cuyos rasgos fisonómicos han sido fielmente observados por el artista”.
Tras instaurarse la II República en 1931, desapareció el retrato de Sanjurjo hasta entonces presente en el Salón de Plenos del Municipio. Y poco tiempo después, luego del fracasado intento de golpe de estado, el Ayuntamiento ordenó retirar la placa. Aunque más tarde, en octubre de 1936, apenas iniciada la guerra civil y en recuerdo del cercano fallecimiento de Sanjurjo en accidente de aviación. El Ayuntamiento de Melilla volvió a colocar una lápida con el apellido del personaje histórico que dio nombre al viejo Barrio del Hipódromo, si bien en esta ocasión para descubrir la nueva placa, por supuesto mucho menos artística, se montó una parafernalia mayor.
Recordemos que hace poco tiempo el Barrio del Hipódromo recobró por iniciativa de la Ciudad Autónoma su primera y popular denominación.






Juan Díez y José Marqués, de la Asociación de Estudios Melillenses





Escultor Vicente Rodilla en Melilla ( 3 )




Escultor Vicente Rodilla en Melilla ( 3 )




Placa Homenaje: La Legión
En el año 1923 Vicente Rodilla participó, presentando algunos trabajos, en el concurso – Suscripción “Melilla” destinado a recordar a la tropa de la guarnición que sucumbió en los Sucesos de 1921. Unas placas a colocar en monumentos ubicados en diferentes campamentos y cuarteles del antiguo Marruecos Español y que posteriormente fueron retirados, para algún tiempo después, luego de permanecer almacenados en Melilla, ser vueltos a montar en distintos acuartelamientos de nuestra ciudad. Una de estas placas, la realizada por Vicente Rodilla se encuentra instalada en la actualidad en el patio de armas del cuartel de La Legión.
Recordemos que en el año 1967 por iniciativa del Comandante General se procedió a repartir entre las diferentes unidades de la ciudad varios de estos monumentos. El de mejor factura y belleza correspondió a La Legión, que tomándolo como propio desde su reinauguración en el mes de octubre de 1976, fiel a su hidalguía, situó el monumento en lugar privilegiado y ante él, cada vez que rinden memoria a sus caídos, también recuerdan a las víctimas de 1921.
Esta placa de Vicente Rodilla fue expuesta en los escaparates del antiguo establecimiento “La Reconquista” antes de su primera instalación. Está realizada en bronce, en su extremo superior aparece el emblema del Regimiento Alcántara de Caballería, bajo él un friso de rosáceas y flores de cuatro pétalos. En los laterales figuran los escudos de España y Melilla, dos llamas y sendos cálices. En el centro dos figuras de tipo arcaico griego sostienen una gran guirnalda, y sobre ésta un altar en el que hay un féretro cubierto por la bandera española. Mientras que en su parte baja figura el texto. “Melilla a las Víctimas de 1921”.

Exposiciones
Durante su estancia en Melilla, Vicente Rodilla participó de forma activa y brillante en las exposiciones – concursos de Arte - organizadas por el Ateneo de la Ciudad en los años 1924, 1926 y 1927.
En la primera nuestro artista obtuvo el segundo premio del apartado de Escultura con la obra “Retrato de Enriqueta”, un busto de la señorita Moreno, y además presentó los trabajos “Duas”, “Minervo”, “Esclava” y “Atalando”.
En el segundo certamen, que contó con el patrocinio de la Junta de Arbitrios, Vicente Rodilla volvió a presentar numerosas obras, consiguiendo nuevamente el segundo premio con la escultura tallada en nogal “Morita de Farhana”.
Y en la última convocatoria, la celebrada en 1927 y coincidiendo con la visita de los Reyes a Melilla, en la sección de Escultura Rodilla alcanzó el Diploma de Honor así como una copa de plata donada por el Grupo de Regulares Melilla número 2. Siendo entonces calificado por la crítica como consumado maestro.




Juan Díez y José Marqués, de la Asociación de Estudios Melillenses

Escultor Vicente Rodilla en Melilla ( y 4 )







Escultor Vicente Rodilla en Melilla ( y 4 )






Otras obras en Melilla
Vicente Rodilla en el transcurso del año 1923 realizó la imagen de San Fernando, Patrón del Cuerpo de Ingenieros, con ocasión de la inauguración y apertura al culto de la Capilla Castrense de Melilla. Aquí se veneró esta obra de arte durante años, aunque en la actualidad se desconoce su ubicación. Y en el aquel verano de 1924, mientras levantaba el mapa de España en relieve , recibió del Municipio el encargo de perpetuar la memoria del general García Aldave con un busto.
En 1925, ejecutó un busto con la figura del célebre general Emilio Fernández Pérez.
También confeccionó un busto con la imagen del célebre jefe rifeño Abdelkader, que en 1921 era caid de Beni Chicar. En 1927 Rodilla presentó un proyecto a la Junta de Arbitrios para realizar una artística lápida a colocar en el Barrio que llevaría el nombre del general García Aldave, primer marqués de Guelaya. Y a comienzos del año 1929 terminó el plano en relieve del Puerto de Melilla con dimensiones: 1.75 x 1.00, por encargo del organismo que entonces ejercía de Autoridad Portuaria y destinado a ser expuesto en la Exposición Hispanoamericana de Sevilla, a celebrar en ese mismo año.

Brillante carrera
Luego de tres fecundos años, Melilla se quedó pequeña para las nobles ansias de gloria de Vicente Rodilla, quien marchó a su tierra natal.
Ya en Valencia, su taller de imaginería religiosa fue asaltado y destruido en 1936. En 1945 fundó el Gremio de Imagineros y lo largo de fecundos años ejecutó numerosos trabajos tanto de carácter laico como religioso, pues sus figuras estilizadas y sueltas armonizaron perfectamente con la línea funcional de las nuevas iglesias.
Podemos mencionar entre sus muchísimos trabajos, que para su pueblo, el entrañable Siete Aguas realizó las bellas imágenes de El Cristo de los Afligidos y un San Juan Bautista.
El Cristo del Seminario de Moncada igualmente fue obra de Vicente Rodilla.
En el año 1955 y en Valencia realizó la imagen de San Vicente Ferrer y el retablo del altar que preside, en madera tallada y patinada, en estilos gótico y barroco.
En la localidad valenciana de Chiva realizó en 1965 el busto de bronce que corona el monumento allí levantado en memoria de su hijo predilecto, el doctor Manuel Corachan. Y al año siguiente, en 1966 también en bronce confeccionó la imagen de San Luis Bertran, que se ubicó frente a su casa natal en Valencia.

Pero su faceta más relevante y también la que le repostó fama mundial sería realizando trabajos de mosaico en relieve. En 1959 comenzó a practicar esta forma plástica novedosa y de su invención. Recibiendo infinidad de encargos tanto de España como del resto del mundo para sus murales en relieve y esculturas recubiertas, llegando a emplear en ocasiones Vicente Rodilla hasta treinta mil pedacitos, teselas de mármol.
Trabajador infatigable, también practicó la pintura al óleo e incluso su altruismo lo llevó a representar a sus conciudadanos como procurador en Cortes por los gremios artesanos.
Alto y con los ojos azules, hombre de humor y sencillo, Vicente Rodilla Zanón falleció a los setenta y tres años de edad.
El 29 de agosto de 1974 el mundo del Arte diría adiós a un gran maestro escultor que dejó su imborrable huella en Valencia, Melilla, en toda España y el resto del mundo. Tras su muerte fue nombrado Hijo Predilecto de siete Aguas, y el Ayuntamiento de Valencia concedió el 13 de diciembre del mismo año 1974 a una calle de la población su nombre: “Escultor Vicente Rodilla.






Juan Díez y José Marqués, de la Asociación de Estudios Melillenses.

domingo, 14 de febrero de 2010

CARLOS SANZ ESCALANTE




Carlos Sanz Escalante, periodista de El Telegrama del Rif


por Juan Díez y José Marqués
( de la Asociación de Estudios Melillenses )

Son muchos los periodistas que en Melilla han ejercido su profesión con mayor o menor fortuna, testimoniando de la mejor manera que pudieron el pálpito de la ciudad, Y que inevitablemente el paso de los años ha ido dejando en el olvido, quedando con ellos también sumido en el abandono sus interesantes visiones y comentarios del devenir de la ciudad. Páginas de nuestra historia que celosamente custodian las hemerotecas.
A pesar de que fueron numerosos los periodistas, son escasos los nombres que alcanzan a recordar el pueblo. Por ello desde estas páginas a continuación vamos a procurar evocar la memoria de uno de ellos, Carlos Sanz Escalante, cuando en estos días se cumplen los ochenta años de su fallecimiento a la temprana edad de 31 años.
Nació en La Habana, Cuba, coincidiendo con los últimos momentos de la presencia española en aquella isla, y siendo niño, contando doce años, comenzó a residir en Melilla en compañía de su familia. En razón de la profesión de su padre, archivero de Oficinas Militares, que falleció en Melilla a la edad de 63 años y era natural del pueblo de Rapariegos en la provincia de Segovia.
Periodista de a pie
Sanz Escalante se inició joven en el Mundo de la Prensa, de la mano de Jaime Tur y Mary, un personaje cercano en importancia a la del fundador, propietario y director de “El Telegrama del Rif”, Cándido Lobera.
Jaime Tur, propietario y director del pequeño, casi testimonial diario “La Gaceta de Melilla” contrató como administrador y redactor hacía el año 1917 a Sanz Escalante, contando éste dieciocho años.
Para aumentar sus ingresos económicos así como poder crear una familia, desde finales del mes de mayo de 1925 simultaneó sus actividades en “La Gaceta de Melilla” con las de redactor de “El Telegrama del Rif”, donde no solía firmar sus artículos, aunque en ocasiones creemos que firmaba con la letra mayúscula “S”.
Además la gran demanda en la Península de noticias procedentes de Melilla y su antigua zona de influencia, por motivo de las Campañas de Marruecos, propició que lograra unos ingresos extras ejerciendo de corresponsal de guerra y en Melilla de algunos importantes medios de comunicación nacionales, en concreto de los periódicos “La Unión Mercantil” de Málaga y “El Debate” de Madrid, así como la agencia informativa “Mencheta”.
A pesar de su gran dedicación al periodismo. Para poder aumentar su nivel adquisitivo en unos momentos de acentuada crisis económica, logró como administrativo una gratificación mensual de 150 pesetas, entre julio de 1924 y diciembre de 1927, por parte de la Comandancia General de Somatenes Armados en Melilla, de la que Jaime Tur fue abanderado. Y un año después, en febrero de 1928 alcanzó una plaza de funcionario, auxiliar interino de la Junta Municipal de Melilla, organismo antecedente del Ayuntamiento creado en 1931.
En la Junta Municipal estuvo destinado en el Negociado Central y tuvo a su cargo el Registro General de Entrada. Confiándosele además la organización de las suscripciones públicas en homenaje a S.M. la Reina Doña María Cristina, Excmo. Sr. Marqués de Estella y Junta Nacional del Mutilado en Africa. Y pasó más tarde como agregado al Archivo del mismo Negociado Central.
La Unión Mercantil
“La situación en Marruecos. Desde Melilla”, este era el encabezamiento genérico de las crónicas que enviaba desde Melilla Carlos Sanz al importante diario malagueño de intereses generales La Unión Mercantil. El de mayor venta en toda Andalucía. Unas relevantes informaciones que solían ocupar lugar destacado en primera página e ir firmadas “C. Sanz”, junto a la fecha de salida del escrito de nuestra ciudad.
Cuando la noticia era relevante, ésta ocupaba casi toda la crónica, mientras que en momentos de tranquilidad, el espació, unas dos columnas también en portada, era ocupado por diversas informaciones breves, aunque no por ello intrascendentes. Pues todo lo que ocurría en la zona de Melilla era de interés nacional para los numerosos familiares y amigos del elevado número de soldados expedicionarios que aquí se encontraban Así, a modo de ejemplo de crónica de guerra podemos mencionar la titulada “”De la operación de ayer”. Donde refería algunos de los sucesos que siguieron al hundimiento del buque de Trasmediterránea “Juan de Juanes” por la artillería rifeña. Así escribió: ”Los llegados de Alhucemas. Como decía en mi información de ayer, a las cinco de la tarde de ayer llegó a Alhucemas el motor A. Ibancos conduciendo varios paisanos de aquella isla.
Estos son el maquinista don Manuel Suárez, mayordomo Juan Gutiérrez… todos de la tripulación del “Juan de Juanes”…
También llegaron el consignatario de la Cia. Trasmediterránea en aquella
Plaza… durante el embarque, los cabileños , vigilantes de aquellas playas hicieron varios disparos de fusil a las embarcaciones; uno de los proyectiles alcanzó al A. Ibancos sin producirle daño de importancia.
Al emprender la marcha el motor funcionó con alguna dificultad, pero pronto fue reparado y continuó su ruta sin novedad.
De la situación de la isla, poco nuevo dicen los llegados ayer, únicamente que raro es el edificio que no ha sufrido desperfectos con los bombardeos enemigos..
Éstos, al saltar a tierra, no pudieron evitar la demostración de alegría que les produjo verse en Melilla…”
Mientras que de entre las noticias resumidas, podemos reseñar las aparecidas el sábado 20 de mayo de 1922, donde entre otros temas comunicaba: “Reparto de tabaco. Las señoras y señoritas visitadoras del soldado, en unión de las damas de la Cruz Roja, distribuyeron entre los soldados heridos y enfermos que se encuentran en en los diversos hospitales de esta Plaza, paquetillos de tabaco del donativo hecho por S.M. la Reina con motivo del cumpleaños del monarca.
Banquete a un compañero. En el restaurante Alfonso XIII han obsequiado esta noche con un banquete de despedida por los periodistas locales, al redactor enviado especial a esta Plaza del diario de Barcelona, Las Noticias, Luis Macias. O.
Una bomba causa bajas.


De uno de los aparatos que se dirigían a los poblados ocupados por elementos enemigos de Beni Ulixec, se desprendió una bomba que cayó en el campamento de Dar Quebdani.
La explosión de la bomba dícese nos causó siete heridos y dos muertos entre los soldados de aquella guarnición.
El suceso impresionó grandemente a cuantos los presenciaron.
De Alhucemas. A las tres de la tarde de ayer, el enemigo que durante varios días no daba señales de vida, rompió el fuego con los cañones emplazados en la playa contra la plaza de Alhucemas.
Las piezas enemigas hicieron cincuenta y cinco disparos que solamente causaron algunos desperfectos en algunos edificios.
Nuestras baterías hicieron varios disparos hacia el camino y arbolado del valle del río en se encontraban refugiados algunos grupos, los que se internaron llevándose consigo el ganado.
El resto del día transcurrió sin novedad.
Accidente desgraciado. Trabajando en las obras que se llevan a cabo en la enfermería de Monte Arruit, tuvo la desgracia de dar una caída desde lo alto de un andamio el albañil Rafael Atencia, el cual resultó con varias heridas… Fue traído a la Plaza ingresando en el hospital Central, por ser su estado de pronóstico grave.
Campamentos desmantelados. Por no ser considerada como necesaria, ha sido desmantelada la posición que estaba emplazada en el kilómetro 13 de la carretera de Monte Arruit a Batel…”
Días antes, en la edición del 5 de mayo de 1922 Carlos Sanz se hacía eco también de una noticia propia de la prensa rosa: “Príncipe indio. En fecha no lejana, llegará a Melilla, con objeto de reconocer este territorio, el príncipe indio Macharadjak de Kapurtala, que está casado con la bella malagueña Anita Delgado.
El príncipe indio actualmente se encuentra en el Marruecos francés, va acompañado de varios secretarios y su cortejo se compone de dos pequeños automóviles”.
En la sensacional entrevista realizada en Málaga por un redactor de La Unión Mercantil a los periodistas de “La Libertad” que acababan de entrevistarse con Abdelkrim y visitar a los prisioneros españoles en Axdir ( Alhucemas ), tuvo mucho que ver Carlos Sanz. Pues avisó a sus compañeros de La Unión Mercantil de la llegada a Málaga de los temerarios periodistas.
Éxito periodístico que mereció gran alarde gráfico en la portada del diario malagueño del 5 de agosto de 1922, posteriormente en el propio “El Liberal” y toda la prensa nacional e incluso poco después la edición del libro “Abd-El-Krim y los prisioneros ( Una información periodística en el campo enemigo ), por Luis de Oteyza, director y fundador de “La Libertad” de Madrid. Una interesante obra reeditada por la Ciudad Autónoma de Melilla en el año 2000.
En el año 1927 La Unión Mercantil de Málaga publicó una serie de caricaturas de personajes melillenses vinculados a Málaga, realizadas por el eximio artista Diego Mullor, quien nacido en San Roque, Cádiz, estudió dibujo en Málaga y se estableció en Melilla en 1911. Y es que el interés de La Unión Mercantil por todo cuanto sucedía en el Norte de África era enorme, no en vano también contó desde Melilla con las colaboraciones de “Arístides de Campomanes”, de quien nos ocuparemos próximamente, y dispuso, entre otros, de “Abate Bussoni” y el Sr. Fuentes como corresponsales en Larache y Villa Sanjurjo, respectivamente.
A la muerte de Carlos Sanz, la corresponsalía de La Unión Mercantil la llevaría el maestro de escuela nacional y periodista malagueño afincado en nuestra ciudad Luis Muñoz Ramírez, mientras que de El Debate la asumiría el también notable periodista y maestro de escuela nacional, Mariano Bartolomé Aragonés ( 1881 – 1955 ).
Condecoraciones
Por su destacada y patriótica actividad periodística al cubrir la información de las operaciones militares de castigo y reconquista que siguieron a la Rota de Annual de 1921. Carlos Sanz recibió el 26 de noviembre de de 1923 la Cruz de primera clase del Mérito Militar con distintivo blanco, preciada condecoración a la que también sumó otra sencilla del Merito Militar con distintivo rojo y la Medalla de Marruecos que se otorgó al finalizar la pacificación del antiguo Protectorado en 1927.
Asociación de la Prensa
Carlos Sanz Escalante fue un relevante y activo miembro de la Asociación de la Prensa de Melilla, luego de su primera refundación en el año 1923. Pues esta entidad si bien tuvo su nacimiento en 1913, pocos años después dejó de existir por desinterés de los periodistas locales.
Sanz vivió una de las épocas más dinámicas de la Asociación de la Prensa, la de la segunda mitad de los años veinte del pasado siglo y casi permanente presidencia de Jaime Tur, director, propietario y fundador del periódico “La Gaceta de Melilla”, medio en el que nuestro admirado periodista ejercía de redactor y administrador.
Como entusiasta periodista y hombre de confianza de Jaime Tur, fue vocal y tuvo a su cargo la Biblioteca de la Asociación. Al igual que en el año 1926 colaboró activamente en los trabajos de organización de un baile de máscaras coincidiendo con las fiestas de Carnaval. Baile que constituyó un rotundo éxito para las arcas, permitiendo a los periodistas poner en funcionamiento el ansiado Servicio Médico y de Socorro, que aunque previsto en los estatutos no pudo alcanzarse esta ese momento.
Necrológica
En la primera página del diario melillense “El Telegrama del Rif” del viernes 14 de febrero de 1930, y bajo su esquela mortuoria. Los compañeros de este periódico rindieron a Carlos Sanz un último testimonio de cariño a través de unas sentidas palabras:”Un compañero nuestro muy querido, Carlos Sanz, que desde hace varios años compartía con nosotros la diaria labor ha dejado de existir.
Minado su organismo por la terrible dolencia que le ha llevado al sepulcro. Carlos Sanz, en un supremo esfuerzo de la voluntad, conseguía imponerse a los intensos dolores físicos que de continuo le aquejaban, a fin de no desatender el desempeño del cometido que tenía a su cargo, pudiendo en él más que aquéllos, el elevado concepto que tenía del cumplimiento del deber.
Hace algunos días se agudizó de modo alarmante la gravedad del mal que con estoica resignación venía soportando durante largos años el infortunado camarada, y a partir de entonces, los médicos no pudieron ocultar la pesimista impresión que el estado del paciente les producía. La cruel dolencia había consumido totalmente las energías del pobre compañero.
Aunque esperado, por desgracia, el funesto desenlace, nos ha producido a los que con él compartíamos el trabajo, un profundo y sincero sentimiento de pesar, pues Carlos Sanz, se había hecho acreedor por la bondad de su corazón y la afabilidad y corrección de su trato, al cariño y a la consideración de todos los que habiendo tenido ocasión de conocerle y tratarle, habrán de llorar como nosotros, muy sinceramente el fallecimiento del inolvidable Carlos Sanz.
Esta tarde a las tres y media se verificará la conducción del cadáver al Cementerio de la Purísima Concepción, cuyo fúnebre acto habrá de constituir expresiva manifestación del hondo pesar que la desgracia ha producido.
A sus desconsoladas esposa y hermana Julia, hacemos presente la expresión más sentida de nuestro pésame…”
A la hora anunciada, tuvo lugar el sepelio. Asistiendo casi todos los periodistas melillenses, más representaciones de entidades y numerosas amistades, pues Carlos Sanz pertenecía a una familia que residía en Melilla desde hacías muchísimos años, y concretamente en el número 24 de la calle Prim. Relatando “El Telegrama del Rif” a continuación: “De una soberbia carroza tirada por cuatro caballos, de la empresa funeraria Nuestra Señora de Los Llanos, pendían artísticas coronas ofrendadas a la memoria del finado, por los funcionarios de la Junta Municipal, compañeros de El Telegrama del Rif, periodistas asociados y familia doliente.
Los compañeros de la Asociación de la prensa quisieron rendir el postrero homenaje de afecto al querido compañero llevando a hombros el féretro, para lo cual fueron relevándose durante el trayecto ( desde el inicio de la Avenida de Castelar en su intersección con la calle López Moreno, hasta el Cementerio ).
Formaban la presidencia, el Presidente de la Junta Municipal ( Ayuntamiento ), señor Lobera ( propietario y fundador de El Telegrama del Rif ), Presidente de la Asociación de la prensa, Sr. Jaime Tur, padre político del finado, coronel de Artillería Sr. Rodríguez Cerezo… y en representación de “El Telegrama” los señores Galbán y Ferrín…”
Carlos Sanz reposa en la misma tumba donde también descansan los restos de su padre, Felipe Sanz García, que había fallecido ocho años antes, el 30 de marzo de 1922. En la parcela 14, fila séptima y número 8.


Imágenes: -Sepultura de Carlos Sanz, en el Cementerio de la Purísima concepción de Melilla. Y Carlos Sanz, en el centro, junto a compañeros de El Telegrama del Rif, José Ferrin y Tomás Segado, año 1923.



Artículo publicado en La Gaceta, dominical del diario El Telegrama de Melilla, el 14 de febrero de 2010.